«Cuando lo que ocurre en tu cuerpo empieza a ocupar demasiado espacio en tu vida»
Vivir con una enfermedad autoinmune, patología digestiva o una condición crónica no afecta únicamente al cuerpo.
Los síntomas, la incertidumbre, los cambios en la energía, las limitaciones y la necesidad constante de adaptarte también pueden influir en cómo te sientes, cómo te relacionas contigo misma y cómo vives tu día a día.
A veces aparece cansancio por tener que estar siempre pendiente del cuerpo. Otras veces miedo a empeorar, frustración porque no puedes funcionar como antes, dificultad para explicar a los demás cómo te encuentras o una sensación de haber dejado de reconocerte.
En terapia no tratamos la enfermedad médica en sí. Trabajamos cómo estás viviendo todo lo que la rodea y qué necesitas para recuperar mayor seguridad, flexibilidad y bienestar emocional dentro de la realidad que estás atravesando.


Una condición física también puede transformar la forma en la que vives
No solo importa qué diagnóstico tienes, sino cómo está afectando a tu cuerpo, a tu mente y a tu vida.
LOS SÍNTOMAS Y EL DÍA A DÍA
– Fatiga, dolor o niebla mental.
– Síntomas persistentes o fluctuantes.
– Días en los que tu energía cambia sin poder preverlo.
– Necesidad de reorganizar planes, trabajo o responsabilidades.
– Sensación de no poder mantener el mismo ritmo de antes.
LA RELACIÓN CON TU CUERPO
– Estás muy pendiente de cualquier cambio o sensación.
– Te cuesta confiar en tu cuerpo.
– Aparece miedo a encontrarte peor.
– Sientes frustración, enfado o desconexión corporal.
– Tu cuerpo empieza a sentirse más como una fuente de preocupación que como un lugar seguro.
EL IMPACTO EMOCIONAL Y VITAL
– Ansiedad e incertidumbre.
– Sensación de incomprensión o soledad.
– Culpa por necesitar descansar o poner límites.
– Duelo por la vida, la energía o la versión de ti que tenías antes.
– Cambios en identidad, relaciones, maternidad, trabajo o vida social.
¿CON QUÉ TIPO DE CONDICIONES PUEDE ENCAJAR ESTE ACOMPAÑAMIENTO?
Acompañamiento psicológico para mujeres que conviven con enfermedades autoinmunes, problemas digestivos y otras condiciones crónicas, atendiendo al impacto emocional que pueden tener en su día a día.
Hashimoto · enfermedad de Graves · lupus · artritis reumatoide · psoriasis · esclerosis múltiple · síndrome de Sjögren · diabetes tipo 1 · enfermedad de Crohn · colitis ulcerosa · celiaquía · síndrome del intestino irritable (SII) · intolerancias alimentarias · endometriosis · adenomiosis · fibromialgia · síndrome ovárico metabólico poliendocrino (PMOS / SOP) · migraña crónica · encefalomielitis miálgica / síndrome de fatiga crónica (EM/SFC)
Estas son solo algunas de ellas. Este acompañamiento también puede encajar si convives con otra enfermedad o condición física persistente y sientes que está afectando a cómo te sientes y a la forma en la que estás viviendo tu día a día.

Un enfoque integrativo, centrado en ti
Trabajo desde la conexión entre mente, cuerpo, contexto e historia para ayudarte a comprender lo que te pasa y recuperar tu equilibrio de forma sostenible.

Terapia integrativa y psicología basada en evidencia

Regulación del sistema nervioso y trabajo corporal

Mirada compasiva, segura y sin juicios

Acompañamiento personalizado en cada etapa

«Mi cuerpo ha cambiado y siento que yo también»
Convivir durante meses o años con síntomas puede ir cambiando muchas cosas poco a poco.
Quizá antes podías organizarte sin pensar demasiado en tu energía. Ahora tienes que calcular cuánto puedes hacer, cómo te encontrarás después o si tu cuerpo responderá como esperas.
Puede aparecer frustración cuando los demás no entienden por qué algo aparentemente sencillo supone tanto esfuerzo. Miedo cuando aparece un síntoma nuevo. Culpa cuando necesitas cancelar un plan. O exigencia por intentar seguir funcionando exactamente igual que antes.
También puede ser difícil saber cuánto escuchar al cuerpo sin acabar viviendo pendiente de él.
En terapia podemos construir una relación diferente con todo esto: ni ignorar las señales de tu cuerpo ni vivir atrapada en ellas.
Se trata de comprender qué necesitas, reconocer tus límites sin convertirlos en un fracaso y recuperar espacio para ti más allá de la enfermedad o los síntomas.
¿Cómo trabajaremos?
En terapia trabajaremos para:
— Comprender el impacto emocional que está teniendo tu condición de salud.
— Regular la ansiedad y la alerta asociadas a los síntomas.
— Diferenciar entre escuchar el cuerpo y vivir en hipervigilancia constante.
— Trabajar miedo, incertidumbre y necesidad de control.
— Revisar autoexigencia, culpa y dificultad para respetar nuevos límites.
— Procesar el duelo por los cambios que has vivido en tu cuerpo, tu energía o tu identidad.
— Construir una relación más segura y amable con tu cuerpo.
— Encontrar ritmos y formas de cuidarte compatibles con tu realidad actual.
— Trabajar el impacto que todo esto pueda estar teniendo en pareja, maternidad, trabajo o vida social.
— Recuperar espacio para partes de ti que han quedado eclipsadas por los síntomas.
El objetivo es ayudarte a volver a sentirte conectada contigo.
Este trabajo no sustituye el seguimiento médico ni pretende tratar directamente la enfermedad física. Mi papel es acompañarte en su impacto psicológico y emocional, integrando también la experiencia corporal dentro del proceso terapéutico.
Tu diagnóstico explica una parte de lo que estás viviendo. No tiene por qué definirlo todo.
Si sientes que tu salud física está afectando demasiado a cómo te encuentras contigo misma, podemos valorar juntas cómo acompañarte.


